- Cuando por fin conseguí descansar en paz, reapareció mi vecino y se fastidió todo. Se mudó al nicho de arriba y no paraba de patalear.
- Mi patio de luces es genial; enseña a mi hijo todas las dudas que me plantea. Hoy ha aprendido del sexto derecha de donde vienen los niños.
Garbancito es un ser pequeñito, el cual un día se escondió en una lechuga para poder así devorar, poco a poco por dentro, a la vaca que se lo tragara. En su última hazaña perdió su pequeña libreta. Por lo poco que he podido leer y entender, entre sus múltiples aficiones está la de escribir microrrelatos.
5 de noviembre de 2012
Los vecinos
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cuenta 140,
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Muy buenas las dos, aunque espero que mis vecinos no me sigan al más allá xd! Biquiños Henry!
ResponderEliminarEso depende de la mala uva que tengan los vecinos.
EliminarBesos
Genial los dos!!! no hay nada como unos vecinos así para saber de la vida jajaja
ResponderEliminarun saludo
Gracias Marialuisa.
EliminarSólo hay que quedarse un día a observar y escuchar. Se aprende mucho :D
Besos
Jajaja...el segundo es genial ¡me encantan los patios de luces!! y toda la sabiduría que encierran.
ResponderEliminarUn besote Henry ¡siempre muy talentoso!.
Gracias Laura. Casi todos los patios de luces están cortados por el mismo patrón, son como universos paralelos.
EliminarBesos
Los vecinos que patalean, a veces parecen una canción de cuna...pero si te siguen hasta el nicho, ya es para mandarlos al carajo!
ResponderEliminarSaludos de lunes.
Y más aún si tienen tacones todo el día.
EliminarBesos
Jajaja, qué bueno el segundo. Ese patio de vecinos debe ser como el wiki en riguroso directo, jajajaj.
ResponderEliminarUn abrazo, Henry.
...es como el libro gordo de Petete.
EliminarUn saludo