23 de septiembre de 2013

La libélula azul. Página 15.(ENTC)



Mi madre me dijo que desde el momento en el que fui concebida, una libélula azul apareció en el jardín de casa. Esa libélula, en cierto modo, me protegió de todo peligro durante el embarazo. Se posaba sobre su barriga y batía sus alas al ritmo de mi corazón. Ahora tú me dices que ya no eres un príncipe azul; que eres una libélula azul y que perdiste las alas en un extraño accidente; que ahora solo me quieres proteger; y que si me quedo embarazada me cuidarás para siempre. Pero tu aliento huele a sapo. Y no me creo que con aquel beso que te di te convirtieras en lo que me dices que eres ahora. Lo siento, pero te has equivocado de cuento. El tuyo comienza en la página 213, en donde están aquellos molestos moscones, y nada de azules… verdes, muy verdes.

2 comentarios:

  1. Eso es, que se vayan con la monserga de aquel beso por el cual están obligadas a casarse y tal... Hay tanto farsante.
    Un saludo, Henry
    Juan M

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  2. Ni que lo digas. Hay mucho moscón suelto y pocas ranas.
    Besos

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