Garbancito es un ser pequeñito, el cual un día se escondió en una lechuga para poder así devorar, poco a poco por dentro, a la vaca que se lo tragara. En su última hazaña perdió su pequeña libreta. Por lo poco que he podido leer y entender, entre sus múltiples aficiones está la de escribir microrrelatos.
24 de octubre de 2013
Souvenir (PRISA Radio)
Habían atravesado la capa de nubes y un sol radiante bañaba todo el interior del avión. Por primera vez en la vida contemplaron el cielo azul. Desde allí arriba las nubes eran blancas y esponjosas; no como desde el suelo que eran grises y grumosas. Cinco minutos de contemplación del cielo bastaron para que cinco ancianos decidieran dar el salto y quedarse allí. El resto decidió regresar al suelo y seguir arrastrando aquellas pesadas maletas que filtraban el aire infernal. La reacción típica de los que veían el cielo por primera vez era lanzar piedras desde el suelo para poder romper las nubes grises. También se vendían esas piedras como souvenir: “Yo intenté abrir el cielo”
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Ay, el ansia de lo improbable. Muy bonito, Henry.
ResponderEliminarJM
Algunos lo consiguen... y a qué precio...
EliminarUn saludo
Abrir el cielo a pedradas, que buena imagen (y que buen negocio, je je).
ResponderEliminarAbrazos Henry
De todo se saca negocio. Solo hay que ser el primero en sacarlo a flote.
EliminarUn saludo
Yo es que tengo vértigo, sino igual me quedaba. Biquiños!
ResponderEliminarLlegará un momento en el que ya el vértigo no importará.
EliminarBesos
Saber escoger, he ahí el dilema!!
ResponderEliminarMuy bueno Henry y reswpetando la desición de cada cual.
Besicos muchos.
Cada uno que se quede en el sitio que quiera, aunque el cielo no tiene color
EliminarBesos