Garbancito es un ser pequeñito, el cual un día se escondió en una lechuga para poder así devorar, poco a poco por dentro, a la vaca que se lo tragara. En su última hazaña perdió su pequeña libreta. Por lo poco que he podido leer y entender, entre sus múltiples aficiones está la de escribir microrrelatos.
5 de noviembre de 2013
Muelle 25 (ENTC)
Saqué el paquete de tabaco mientras esperaba. Me puse un cigarrillo en la boca y busqué por los bolsillos el encendedor. No lo encontré. Tiré el cigarro. Total, iba a ser el último que me fumaría en la vida. No sabía si había llegado tarde, o demasiado pronto, o tal vez Muerte era impuntual, no sé, nunca había tenido ninguna cita con ella. Intenté morderme las uñas pero ya me las había comido en mi anterior cita con María. Ella si era impuntual, aunque siempre merecía la pena quedar con ella, siempre acabábamos en la cama y siempre me pedía dinero para volver a casa en taxi. ¿Y si me había confundido de día? Saqué el telegrama que me mandó: “Día 11 de Octubre, a las 22:30, en el muelle 25, acuda con traje oscuro. Muerte”. Tan solo pasaban unos minutos de la hora. Empecé a pensar que se había olvidado de mí, que no iba a acudir a la cita, que me había dejado plantado, y si aparecía le diría que era una impresentable, que me iba para casa. Y así hice, me fui para casa, pero dejé mi cuerpo allí, tirado en el muelle.
Etiquetas:
cigarrillo,
entc,
muelle,
muerte,
taxi
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Guau Henry, siempre me encantan tus finales. Biquiños!
ResponderEliminarGracias Mandarica.
EliminarLa muerte siempre llega si es una muerte anunciada.
Besos