23 de septiembre de 2014

Lágrimas embotelladas (REC 3/4)

-Deberías airearte un poco, te veo cansado –dijo ella que no paraba de deambular por la cubierta exterior mientras él cosía las últimas velas al mástil.
-¿De qué color quieres el timón? –le preguntó haciendo caso omiso a la diminuta chica.
-¿Cuándo me liberarás? –reprochó ella. –Rojo, lo quiero rojo.
-Lo suponía –contestó al tiempo que metía el barco en la botella. –Te liberaré cuando termine de construirlo. Lo pondré en el mar y navegarás libre. Ahora descansa –terminó diciendo mientras dejaba la botella con el barco en la estantería, junto a otras miles, de las cuales, algunas, habían dejado de estar empañadas.

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