Quiero jugar
Jugando tras los cristales estaba mi primo y dos amigos del colegio. La luz de las velas desfiguraban sus miradas. Pusieron un dedo sobre un aro de madera de las cortinas de tía Amalia. Bajo ese aro, un tablero con extraños símbolos y las letras del abecedario. Me chocó que mi primo formulase varias preguntas sin que nadie dijera nada. Yo quería responder, quería jugar.
A la siguiente pregunta contesté que estaba tras los cristales de la buhardilla y aquel aro salió volando hacia mi. Corrieron asustados. Les dejé a oscuras y cerré la puerta con violencia. Quería jugar, pero esta vez al escondite.
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