-¿Puedo quedarme con sus juguetes? –preguntaba impaciente el hijo.
El padre sin poder creer lo que veía, releyó aquel extraño artículo del periódico en el que había una lista de tareas, la cual había empezado a seguir jugando con su hijo: vaya a la despensa y enciérrese; llame a la puerta, si no contesta nadie, ábrala; camine por el pasillo hasta la sexta puerta; entre de espaldas; busque la chimenea y métase; tome aire y junte los tacones; los lapones también morimos, la vacante es suya; pida a mi secretaria que le tome medidas para el traje rojo, de la barba no se preocupe…
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