Garbancito es un ser pequeñito, el cual un día se escondió en una lechuga para poder así devorar, poco a poco por dentro, a la vaca que se lo tragara. En su última hazaña perdió su pequeña libreta. Por lo poco que he podido leer y entender, entre sus múltiples aficiones está la de escribir microrrelatos.
25 de octubre de 2012
La huella
No tengo mucha experiencia con las huellas. Las suelo dejar en los picaportes de las puertas en donde entro; en el cuello de mis victimas; en el corazón de los familiares de estas. Sólo pido que un día me encuentren y me hagan un monumento gigante... así, con forma de huella.
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Debe ser esto el sueño de un asesino ¡dejar huella!. Buen micro en poquitas palabras y con sumo acierto el hecho de la falta de experiencia, lo cual me lleva a pensar que le pillarán, sin ninguna duda.
ResponderEliminarMe gusta esa escultura ¿sabes dónde se encuentra?.
Besos desde mis palabras
Si, no es muy profesional y quiere que le cojan pronto. Creo que tiene afán de protagonismo y le gusta ser el centro de atención. Él cree que cuando lo cojan le harán una huella en su honor... en fin... un demente/psicópata.
EliminarMe pareció ver que era de Bilbao cuando la robé, cogí, tomé prestada de internet.
Besos
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarA veces, el afán de protagonismo lleva a algunos locos a cometer crímenes.
Eliminar¡Y encima solo pide que le encuentren! Se va a tener que quedar en el escenario del crimen...
Besooos, Henry.
A.M.A.
Este sujeto sufre si no deja huella. Al final acabará ahogado por su propia huella.
EliminarBesos