17 de agosto de 2014

La chica del crucero (RBS 3/3)


Cuanto más despacio seguía a esa chica, más podía aproximarme a ella. Pero cuando acercaba mis labios a los suyos, ella volvía a aparecer en medio del pasillo. Por eso decidí seguirla sin mucha prisa, al ritmo del hilo musical que inundaba todo el barco. Ella entraba a todos los camarotes, y cuando yo miraba dentro ella seguía en mitad del pasillo. Al cambiar de cubierta, la canción que se repetía infinitamente subió de volumen. Y cuando entré en el último camarote, donde ella me esperaba desnuda, y apagué el tocadiscos, el barco se hundió.

4 comentarios:

  1. Las metas inalcanzables son caprichosas y confusas, pero vale la pena seguir peleando. Muy curioso tu relato, Henry.
    Un saludo
    JM

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    1. Es lo que suele ocurrir cuando el barco se hunde ¿no?. O por lo menos en el titanic ocurrió :D

      Un saludo

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  2. Esa era una femme fatale, mágico relato.

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    1. Gracias Lorenzo.
      Eso es lo que se suele ver cuando tu barco se hunde.

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