6 de mayo de 2015

Prescripción de contrato (REC)

El incómodo cadáver del mediador familiar tenía que acompañarnos en todo momento, hasta que se acabase el contrato, así lo estipulaba la ley y no había manera de saltársela. Padre quería quitarle los huesos para que fuese más cómodo transportarlo; odiaba doblarle las rodillas cuando íbamos al cine o teníamos que sentarlo para comer en el restaurante. Madre propuso vaciarlo por dentro; sus órganos descompuestos podían servir como abono orgánico para las escarolas. Pero sabíamos que en la próxima revisión se darían cuenta de los desperfectos y nos asignarían otro mediador. No era mala idea, aunque antes de matarlo le preguntaríamos cuándo prescribía su contrato.

2 comentarios:

  1. Henry, esta semana andais un poco macabrtos todos, jejej.
    Muy bueno tu micro. A mí esta vez no se me ocurrió nada, seguramente las musas se fueron a la feria a bailar sevillanas.
    Besicos muchos.

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    1. Las musas, por desgracia, pueden irse a donde le den la gana :D

      Besos

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