Volví a enfocar su figura uniformada en la mirilla del rifle y disparé sin piedad. La majorette cayó fulminada. La banda de música empezó a sonar con bombo y platillo. El público aplaudió frenéticamente. Miles de confetis inundaron las calles. Encendí un cigarrillo mientras disfrutaba del desfile. Después, cuando todo terminó, bajé para fotografiar el cadáver de la chica. Tuve que espantar a un par de niñas que intentaban arrebatar el bastón a la majorette. Me tumbé a su lado, saqué el móvil y, con la ayuda de un palo extensible, me hice una foto con ella, sonriendo.
El cambio es la ley de la vida. Y aquellos que sólo miran al pasado o presente definitivamente perder el futuro.
ResponderEliminarParece que nos sumamos a todas las modas, permitiendo que se nos escape la esencia del momento, de lo que nos rodea o de quien nos rodea. Ahora ya no hay que retratarlo, ahora nos retratamos.
ResponderEliminarYo me sumo a la moda del blog, así si te interesa: http://miserendepityblog.blogspot.com.es/
Un Saludo.