¡Muerto pero mío! Gritaba el niño mientras apretaba fuertemente al pobre gatito. Su madre, tras forcejear con él para intentar arrebatárselo, le propinó una tremenda bofetada y consiguió quitárselo.
Por la noche, cuando todos dormían, el chico bajó sigilosamente las escaleras; salió al jardín y recuperó al felino que estaba encerrado en una bolsa de basura. Lo subió a su habitación; se metió en la cama, y lo empezó a acariciar. El gato emitió un maullido y comenzó a ronronear. Entonces le susurró al oído mientras lo volvía a estrujar entre sus brazos: -Ya sólo te quedan dos vidas. ¡Aguanta minino… aguanta!

Aguanta minino aguanta. Bueno aguantaré hasta que la varita mágica llegue. Una luz muy potente me asustó. Ya está aquí la bruja o ada que me convertirá en minimo, porque yo soy un niño. Sonó un potente trueno y supe que, afortunadamente el resplandor era de un relámpago. Aguanta minimo aguanta. Pasó el tiempo amaneció, y pude comprobar que la voz era de una buena persona que no podía pronunciar la "ñ".
ResponderEliminar:D
ResponderEliminar