—Dos pelos.
—Toma.
—Tu oreja.
La cortas con su daga como si fuera mantequilla.
—Un ojo, dos dedos, un pie y algo más.
Le das todo y once o doce dientes.
Lo ves mezclarse con el éter.
—El caldero sabe. Toma un trago. Di tu deseo y se cumplirá.
No puedes hablar, le has dado también tu lengua y parte del cerebro. Bebes. Te conviertes en nada. Una nada que recuerda cuando mataste a tu hermana pequeña. Tu deseo.



