22 de noviembre de 2016

Coleccionista (REC)

No era el mar pero se le parecía tanto que incluso varias sirenas nadaban plácidamente en sus ojos aterciopelados. Liberé a la criatura en un hábitat, que aunque no era el suyo, podría sobrevivir decentemente unos cuantos lustros. Desconecté la gravedad artificial y ajusté la iluminación a la de un amanecer de su planeta natal para poder contemplarla en su máximo esplendor. Al poco tiempo de estar observandola me percaté que una sirena se había escurrido de uno de sus ojos. Volví a mirar el catálogo; aquella criatura parecía haber evolucionado demasiado. Dudé entre devolverla o en intentar revenderla a algún coleccionista de rarezas.

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