30 de septiembre de 2026

Que paguen ellos

 





Le pregunto con amabilidad cuánto me costará la cena. El posadero calcula la minuta sobre el mantel.
    —Sesenta y cinco euros, señor.
Miro la cara de mi acompañante; no está satisfecha; es poco dinero gastado en ella.
Pido de nuevo la carta.
    —Traiga los dos menús más caros.
Pero sigue sin gustarle el coste.
    —Por favor, champán del bueno y cinco menús más.
    —¡Marchando! —dice el encargado.
Luego pide diez.
Setenta.
Nuestros cuerpos obesos se funden en uno.
La pareja que tengo detrás nos imita; no paran de comer.
La espalda del caballero empieza a engullir mi cuerpo.
Ahora que paguen ellos.


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