-Se lo dije señor Gómez. Antes o después iban a picar el anzuelo. ¿Cuánto cebo ha puesto?
-Uno de cinco.
-Bien, bien. No está nada mal. Pronto los manifestantes estarán de nuevo en su redil. ¡Quién nos iba a decir que un domingo por la tarde íbamos a pescar desde nuestro propio banco! Ja ja ja.
-Entonces ¿corro la voz?
-Perfecto, pero si se ponen borricos otra vez que aumenten el cebo... pero no más de diez euros.


