Y las azules, las del abuelo, podían hacer lo que querían. Saltarse barreras; salir con un 3 o con un 4 si le venía en gana; retroceder; contar 17 o 32 al comer una ficha, sobre todo si era roja.
Garbancito es un ser pequeñito, el cual un día se escondió en una lechuga para poder así devorar, poco a poco por dentro, a la vaca que se lo tragara. En su última hazaña perdió su pequeña libreta. Por lo poco que he podido leer y entender, entre sus múltiples aficiones está la de escribir microrrelatos.