Decenas de dientes dejaron de debatir deberes devengados del dictador. Despertaron desorientados donde dieron docenas de doloridos disparos. Decían de dictar directamente determinados diálogos disciplinados dados del dictador. Desviaron decir de donde dichos dubitativos diálogos derivaban. Devastados, derrotados, dos desarmados doblegados decidieron dar datos de donde dichos diálogos deberían de derivar. Dos disparos decapitaron dos doblegados desarmados. ¡Desagradecidos!
