-No creo que pueda pedirse mucho más para ser un lunes por la tarde –comentó a un martes nervioso que no paraba de mirar compulsivamente al viernes que agitaba enérgicamente una botella de cava que pronto descorcharía el sábado por la noche.
Garbancito es un ser pequeñito, el cual un día se escondió en una lechuga para poder así devorar, poco a poco por dentro, a la vaca que se lo tragara. En su última hazaña perdió su pequeña libreta. Por lo poco que he podido leer y entender, entre sus múltiples aficiones está la de escribir microrrelatos.