13 de diciembre de 2012

La cosecha

Salto desde lo alto del volcán sobrevolando los ríos incandescentes de lava, rozando con mis alas el magma dorado, haciendo rugir al viento. Me poso sobre un árbol de llamas anaranjadas; mis garras hacen que se desprendan algunas chispas de sus ramas. Miro al horizonte y veo que las nubes de plasma candentes se aproximan a buena velocidad. Están cargadas de electricidad; miles de rayos trepan hacia el sol más cercano rodeándolo y haciéndolo descender aún más hacia el planeta. Chorros de hierro fundido emergen de las profundidades regando al bosque de arboles de llamas azules. Se acerca el otoño y pronto perderán sus hojas convirtiéndolas en vapor de azufre. La recolección de la cosecha debe dar comienzo cuando las nubes de plasma consigan arrancar fluido al sol. Después, en pocos días, el planeta entrará en una fase de letargo, convirtiendo el plasma en vapor de lluvia; apagando las cortezas de los arboles; transformando los lagos de lava en rocas. Apenas quedará vegetación en llamas y toda quedará convertida en costra humeante cuyos gases interactuarán con la atmosfera bajando drásticamente la temperatura. Saco la espiral de vidrio fundido y soplo fuertemente mi aliento ardiente. La cosecha debe comenzar.

4 comentarios:

  1. Qué tétrico Henry, pero me ha gustado. Biquiños!

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    1. Seguro que quien viva en ese mundo pensará lo mismo que el nuestro :D

      Besos

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  2. Me parece precioso, muy onírico. Me gusta ese mundo de fuego aunque no fuese capaz de vivir en él.

    Un beso.

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