-¿Qué hace ahí fuera Lucas arañando la ventana?
-¿Lucas, qué Lucas? ¿Tu amigo el vampiro? –preguntó su madre acariciándose el cuello con la mano mojada de jabón de fregar los platos.
-No, este es nuevo.
-¿Lucas, el de las manos largas, el que te coge los juguetes de lo alto del armario? –siguió preguntando, sin prestarle mucha atención, mientras se secaba muy lentamente las manos en su cuerpo desde las axilas hasta las nalgas.
-No mamá; este es nuevo y se llama Lucas y sabe hablar muchas lenguas y...
-¿Lenguas...? ¡Calla! –censuró su madre mientras se ruborizaba pensando en sus fantasías nocturnas.
Ayayay, esa madre con los amiguitos imaginarios. Porque son imaginarios, si no, eso va contra las leyes. Qué bueno, Henry.
ResponderEliminarUn abrazo.
Gracias Miguelángel. Mientras sean imaginarios....
EliminarUn saludo
Creo que no solo el niño tiene amigos imaginarios no? Biquiños!
ResponderEliminarTodos tienen amigos imaginarios :D
EliminarBesos
Henry! ¡qué bueno!, no sólo el niño imagina, sino que la madre también hace sus pinitos por las noches.
ResponderEliminarMe ha gustado mucho porque a mí este Lucas me trajo de cabeza entre celebración y celebración.
Aprovecho para felicitarte el 2013 y que todas tus letras encuentren el papel que las acoja. Besos Henry.
Gracias Laura. El Lucas este viene con partida doble, a ver si saco un rato y lo subo al blog también.
EliminarFeliz 2013, y a esperar la siguiente frase.
Besos
Ya se sabe, que de padres gatos...hijos mininos!! Un micro inquietante el tuyo.
ResponderEliminarFeliz año.
Un abrazo.
Gracias Paloma. La culpa de los amigos imaginarios será del padre que es un sosón.
EliminarBesos
Mi abuelo solía decir que "lo que se hereda no se roba"; y en mi pueblo afirmamos con rotundidad que el hijo de tigre sale rayado.
ResponderEliminar¡Muy bueno, Enrique!
Un abrazo y feliz 2013. Brindo por muchas historias y risas.
Feliz año Pedro. A ver si es verdad lo que cuentas y contamos y reímos y contamos y...
EliminarUn saludo