(ilustración: Miguel Ángel Cejudo)
Mi participación en ENTC: Tras las campanadas de año nuevo
Aquél orgasmo marcó el inicio de nuestras nuevas vidas. Teníamos nuestras dudas si había sido el mejor del año pasado o sería el mejor del año nuevo. La última campanada hizo que nuestros cuerpos se fundieran en algo que nunca habíamos experimentado antes.
Nos íbamos pasando las uvas, ya a deshora, de boca en boca, mientras intentábamos mejorar lo ocurrido escasos minutos atrás. A cada uva un deseo, a cada deseo un movimiento de cadera, a cada movimiento de cadera un “te quiero”. Nos comimos varios racimos de uvas. Después descorchamos un par de botellas de cava, y a cada sorbo un deseo, a cada deseo un beso.
Ya al alba nos tumbamos, exhaustos, en la cama mirándonos a los ojos, y a cada parpadeo una sonrisa, a cada sonrisa un deseo... Y nos dormimos; y soñamos que estábamos en un mundo del que nunca despertaríamos, en el que todos los deseos que habíamos pedido se habían cumplido.
Pero despertamos, de un sueño, de otra realidad. Y aunque nuestros labios todavía sabían a nosotros, tú no eras la chica que estaba a mi lado y yo no era el chico que estaba a tu lado.
Ohhh, ¡qué sueño más triste! Pero por lo menos nos queda soñar. Biquiños!
ResponderEliminarSi, muy triste. Y estuvo a punto de terminar bien :D
EliminarBesos