Garbancito es un ser pequeñito, el cual un día se escondió en una lechuga para poder así devorar, poco a poco por dentro, a la vaca que se lo tragara. En su última hazaña perdió su pequeña libreta. Por lo poco que he podido leer y entender, entre sus múltiples aficiones está la de escribir microrrelatos.
16 de diciembre de 2014
El pozo de los lamentos (REC)
El mensaje era claro, conciso, breve y letal: no insistas, decía. Pero yo seguía intentándolo, en la casita del bosque, en la habitación oscura, en una esquina, cara a la pared, rayando cuerno de unicornio. No tenía que hacer caso a sus amenazas, yo las quería y haría lo imposible por conseguirlas, aunque gritaran, aterrorizadas, desde lo más profundo del pozo del sótano.
Etiquetas:
amor,
cadena ser,
lamentos,
pozo,
unicornio
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Vauya Henry. eso es insistir y lo demás son tonterías. Muy bueno y aterrador, choco!!
ResponderEliminarBesicos muchos.
Insistir o morir :D
EliminarBesos
La obsesión es tan fuerte como el destino.....
ResponderEliminarSaludos.
Si nos obsesionamos con el destino, nuestro destino será la obsesión.
EliminarBesos
Me parece una apuesta aterradora, aunque mi lucidez de la mañana no me deja ver quiénes son esas encerradas en el pozo, ni entendr lo del cuerno de unicornio. Soy especialista es destrozar relatos con mis pésimas lecturas. Saludos, Henry.
ResponderEliminarLo dejé todo abierto. No es el primer micro que hago así sin saber que es lo que está pasando. Y creo que no gustan mucho a los del REC.
EliminarSaludos