11 de octubre de 2016

Dulce voz (REC)

Poco antes de que los domingos fueran amargos escuchaba por teléfono su dulce voz todas las semanas a la misma hora: “Hola papá. Te quiero mucho. Adiós papá” Ahora el silencio que no lo rompe ni la cucharilla removiendo el azúcar de una taza de gélido café, invade toda la sala que rodea al teléfono. Miro su fotografía y me pregunto si realmente mereció la pena irme a trabajar fuera durante un año. Descuelgo el teléfono y vuelvo a escuchar su último mensaje: “Hola papá. Te quiero mucho. Adiós papá”

2 comentarios:

  1. ¡Oh! ¡Qué triste! A veces hay que tomar decisiones difíciles y no siempre las sentimos acertadas con el paso del tiempo.

    Un beso Henry, me gustó tu aportación.

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    1. Si, un poco triste, y el tiempo, a veces, poco cura.

      Besos

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