8 de noviembre de 2016

Modas horrorosas

Guardaba tantos secretos bajo su tupida y larga barba que una noche, cenando sopa, se le escurrió un beso de la vecina del quinto.

Se quitó las hombreas junto con los hombros. También se arrancó los brackets y su cabeza. Entonces así, me atreví a besarla

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