13 de junio de 2013

El viento sopla fuerte (REC)


La sirena cautiva vomita pulpos de siete patas en la taza del váter. Un caballito de mar emerge de las profundidades y la observa a lo lejos. La ve abrazada a la taza, anclada en medio del vasto océano. La estela de un barco alejándose de ella se difumina en el horizonte bajo el ocaso. Un marinero la mira con el catalejo desde el mástil mayor preguntándose por qué dejó de cantar liberándolos de su hechizo. El viento infla las velas y empuja al barco al infinito. El viento sopla y el caballito cabalga hacia el abismo. El viento sopla fuerte y los últimos gramos de farlopa vuelan de la tapa del váter.

9 comentarios:

  1. Era de esperar, con ese oleaje. Esta semana la frase era muy traicionera, aunque también muy liberadora. cada cual podía ir por donde le viniera en gana. La última escena es delirante, y también muy gráfica.
    Un saludo, Henry.
    Juan M.

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    1. A mi me dan pena estas sirenas. Y no sé, tal vez que el viento sople y vuelen esos gramos, sea una señal para que intente dejarlo.

      Un saludo

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    2. Sin duda. Las cosas que solo dan brillo y vuelan con el viento es mejor no apreciarlas demasiado.
      Un saludo.
      Juan M.

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  2. Hoy me has llevado de tu mano a los cuentos de sirenas que leía cuando era niña. Me ha encantado.
    Besicos muchos.

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  3. No me hagas esas comparaciones Henry, que me encanta el pulpo y se me están quitando las ganas... Biquiños!

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    1. Yo no tengo culpa del pulpo, ojalá nunca hubiera existido, o que lo hubiesen puesto sobre un plato con sus patatitas y su pimentón.

      Besos

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  4. Me encanta la primera parte Henry. La segunda es una realidad demasiado triste como para no sucumbir ante este final tan visual y violento.

    En su conjunto también me gusta: tiene una parte literaria y ese punto de realidad que nos devuelve una imagen bien distinta al cuento que estábamos imaginando.

    Un abrazo y mucha suerte con el papá poco juguetón. Besos.

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    1. Gracias Laura, es lo que he querido trasmitir: un cuento contado, tal vez, por el caballito de mar que lo observa todo.
      Besos, y a por el padre que no juega :D

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