Garbancito es un ser pequeñito, el cual un día se escondió en una lechuga para poder así devorar, poco a poco por dentro, a la vaca que se lo tragara. En su última hazaña perdió su pequeña libreta. Por lo poco que he podido leer y entender, entre sus múltiples aficiones está la de escribir microrrelatos.
13 de junio de 2013
El viento sopla fuerte (REC)
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Era de esperar, con ese oleaje. Esta semana la frase era muy traicionera, aunque también muy liberadora. cada cual podía ir por donde le viniera en gana. La última escena es delirante, y también muy gráfica.
ResponderEliminarUn saludo, Henry.
Juan M.
A mi me dan pena estas sirenas. Y no sé, tal vez que el viento sople y vuelen esos gramos, sea una señal para que intente dejarlo.
EliminarUn saludo
Sin duda. Las cosas que solo dan brillo y vuelan con el viento es mejor no apreciarlas demasiado.
EliminarUn saludo.
Juan M.
Hoy me has llevado de tu mano a los cuentos de sirenas que leía cuando era niña. Me ha encantado.
ResponderEliminarBesicos muchos.
Espero que solo sea la primera parte :D
EliminarBesos
No me hagas esas comparaciones Henry, que me encanta el pulpo y se me están quitando las ganas... Biquiños!
ResponderEliminarYo no tengo culpa del pulpo, ojalá nunca hubiera existido, o que lo hubiesen puesto sobre un plato con sus patatitas y su pimentón.
EliminarBesos
Me encanta la primera parte Henry. La segunda es una realidad demasiado triste como para no sucumbir ante este final tan visual y violento.
ResponderEliminarEn su conjunto también me gusta: tiene una parte literaria y ese punto de realidad que nos devuelve una imagen bien distinta al cuento que estábamos imaginando.
Un abrazo y mucha suerte con el papá poco juguetón. Besos.
Gracias Laura, es lo que he querido trasmitir: un cuento contado, tal vez, por el caballito de mar que lo observa todo.
EliminarBesos, y a por el padre que no juega :D