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14 de abril de 2026

Los reflejos de Julia.


Los pliegan, los guardan en sus bolsos, y se largan de los baños públicos. Cada una cogía el suyo con fuerza. Julia atajó por un callejón. Quería evitar que el sol se pusiera. Esquivó vagabundos, pandilleros y putas sin rostros. Al final del callejón había una chica joven que la estaba esperando. Ignoró el peligro y siguió. Al acercarse, vio que la chica tenía el rostro destrozado. Ella robó el espejo plegado. Se miró. El rostro de Julia se impregnó en ella. Rompió su espejo. Corrió a lo alto de una azotea. Al ocaso, se convirtió en Julia. Otra vez a empezar, pero diferente, con otro objetivo.


19 de abril de 2016

Rendición (REC)

-Acuérdate de lanzar mis cenizas al mar cuando deje de existir. A mil metros de la desembocadura del Danubio, en el ocaso, cuando la luna creciente empiece a vislumbrarse por el horizonte.
-No digas garambainas hijo. Tu seguirás existiendo eternamente. El tratamiento llegará a buen término.
-Sabes que no está funcionando madre, la fototerapia está provocando que el cáncer que invade mis entrañas llegue pronto al corazón y lo reactive; la sangre, acumulada en todos estos siglos, circulará de nuevo por mis venas y no lo podré soportar.

13 de junio de 2013

El viento sopla fuerte (REC)


La sirena cautiva vomita pulpos de siete patas en la taza del váter. Un caballito de mar emerge de las profundidades y la observa a lo lejos. La ve abrazada a la taza, anclada en medio del vasto océano. La estela de un barco alejándose de ella se difumina en el horizonte bajo el ocaso. Un marinero la mira con el catalejo desde el mástil mayor preguntándose por qué dejó de cantar liberándolos de su hechizo. El viento infla las velas y empuja al barco al infinito. El viento sopla y el caballito cabalga hacia el abismo. El viento sopla fuerte y los últimos gramos de farlopa vuelan de la tapa del váter.