Los pliegan, los guardan en sus bolsos, y se largan de los baños públicos. Cada una cogía el suyo con fuerza. Julia atajó por un callejón. Quería evitar que el sol se pusiera. Esquivó vagabundos, pandilleros y putas sin rostros. Al final del callejón había una chica joven que la estaba esperando. Ignoró el peligro y siguió. Al acercarse, vio que la chica tenía el rostro destrozado. Ella robó el espejo plegado. Se miró. El rostro de Julia se impregnó en ella. Rompió su espejo. Corrió a lo alto de una azotea. Al ocaso, se convirtió en Julia. Otra vez a empezar, pero diferente, con otro objetivo.
Garbancito es un ser pequeñito, el cual un día se escondió en una lechuga para poder así devorar, poco a poco por dentro, a la vaca que se lo tragara. En su última hazaña perdió su pequeña libreta. Por lo poco que he podido leer y entender, entre sus múltiples aficiones está la de escribir microrrelatos.
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14 de abril de 2026
19 de abril de 2016
Rendición (REC)
-Acuérdate de lanzar mis cenizas al
mar cuando deje de existir. A mil metros de la desembocadura del
Danubio, en el ocaso, cuando la luna creciente empiece a vislumbrarse
por el horizonte.
-No digas garambainas hijo. Tu seguirás
existiendo eternamente. El tratamiento llegará a buen término.
-Sabes que no está funcionando madre,
la fototerapia está provocando que el cáncer que invade mis
entrañas llegue pronto al corazón y lo reactive; la sangre,
acumulada en todos estos siglos, circulará de nuevo por mis venas y
no lo podré soportar.
13 de junio de 2013
El viento sopla fuerte (REC)
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