Suspiró profundamente y retiró dos cubiertos. Volvió a contar. Once. -¡Mamá! ¿Cuántos somos?
-Doce –gritó desde la cocina. –Nosotros, cinco por parte del tío Paco y cuatro del tío Federico.
Nombró con sus deditos a cada uno. -¡Mamá!, no me sale. Vienen tres del tío Federico.
-Sí cariño. Pero ponle un cubierto a la tía Evelyn.
-Pero… si la tía Evelyn está muerta –dijo mientras volvía a poner un cubierto.
-Lo sé, pero me gusta sentirla todavía entre nosotros.
Tras bendecir la mesa su padre quitó el cubierto de Evelyn y el de mamá. –No me gusta la costumbre que has heredado de tu madre.

Esas costumbres se convierten en supersticiones, que se heredan sin sentido. Buena reflexión.
ResponderEliminarUn saludo
JM
A veces las costumbres se quedan para siempre.
EliminarUn saludo
Lo que para uno son buenas costumbres; para otros malos vicios, je je.
ResponderEliminarBuena apuesta Henry, un saludo.
Gracias Miguel. Vicios y costumbres, costumbres y vicios. Mientras sean buenos, que nos quiten lo bailao.
EliminarSaludos
interesante manera de ver la vida
ResponderEliminarabrazo
Gracias por pasar y comentar.
EliminarUn saludo
Jajaja, muy buen final, me ha gustado mucho Henry. Biquiños!
ResponderEliminarGracias Cris.El final un poco ajustadito por el tema de que solo tienen que ser 100 palabras
EliminarBesos
Ohhhhhh, me he emocionado!! Me has recordado a un familiar y después ese final... Niño, que llevo unos días de un sensible que me rozan y lloro, jajajaj.
ResponderEliminarPero eso no quita para decirte que me ha encantado tu apuesta, muy bonita.
Besicos muchos.
A veces las palabras, sin quererlo remueven el pasado. Otras alimentan el futuro. Espero que estos días sensiblones se vayan pronto (igual es el viento y el frió el que las está trayendo)
EliminarBesos
Hola, Henry.
ResponderEliminarCon los pelos de punta me has dejado con ese final...
Me ha parecido un micro que, al menos a mí, no me ha dejado indiferente.
Estupenda tu forma de contar.
Un besazo.
Supongo que el padre le pasaría lo mismo, luego parece que se lo toma bien, pues espera a terminar de bendecir la mesa.
EliminarBesos
A mí, contando con los deditos, me da que Evelyn y la mamá están muertas, espero que no me haya descontado. Buen segundo ReC.
ResponderEliminarSi, están bien muertas, lo que pasa es que la niña ha heredado, de su madre, el ver fantasmas.
EliminarSaludos
Ay madre, vaya final. De los que te dejan con un escalofrío en el cuerpo.
ResponderEliminarGracias Paula por pasarte y comentar.
EliminarUn saludo
Henry, para mi gusto un relato muy bueno con diálogo ágil y sencillo en una postal cotidiana donde parece todo normal hasta el zas en la boca del final.
ResponderEliminarSuerte en las próxima, me ha gustado, pero estoy viendo que REC lleva otra línea o me parece a mí.
Abrazso
Gracias Manuel por tu comentario. Es difícil encontrar la linea del REC, la única vez que me llamaron hice un relato pensando en la linea del REC, pero ya no sé cual es esa linea, jajaj
EliminarUn saludo
Me gustò mucho el relato, son maneras de ver y de vivir la vida, nada es cuestionable, pero si a alguno le molesta, hay que ver còmo solucionar...
ResponderEliminarUn abrazo.
Una costumbre un tanto tenebrosa, aunque no hace mal a nadie :D
EliminarBesos