Garbancito es un ser pequeñito, el cual un día se escondió en una lechuga para poder así devorar, poco a poco por dentro, a la vaca que se lo tragara. En su última hazaña perdió su pequeña libreta. Por lo poco que he podido leer y entender, entre sus múltiples aficiones está la de escribir microrrelatos.
6 de noviembre de 2014
El barbero de Caronte (REC 3/3)
El muñeco fue el primero en cerrar los ojos. Después la chica que tenía tatuada en mi hombro. Intenté cerrarlos yo también, pero ya no tenía párpados. El barbero me los había cortado con la navaja que ahora deslizaba por su lengua. Desvié la mirada. Entonces se abalanzó sobre mí y empezó a cortarme la oreja mientras hundía su lengua dentro. Me desperté envuelto en lo que en principio parecía sudor. En una mano tenía los dos párpados y en la otra mi oreja. El muñeco y la chica del tatuaje abandonaron el cubículo cogidos de la mano del barbero que no aceptó como pago dos monedas de plata.
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Me ha encantado la imagen del tatuaje con vida, en un micro lleno
ResponderEliminarDe imágenes ganadoras.
Gracias Lorenzo, los tatuajes, si los hacemos con algún motivo, cobran vida.
EliminarSaludos
Un tatuaje que cobra sentimiento y vida por menos de dos monedas de plata. Me gusta la idea y la forma de narrarlo. No ha sido un muñeco cualquiera, desde luego.
ResponderEliminarUn besazo Henry.
...pero no hubo suerte. A ver si hoy toca la flauta... aunque con los relatos ñoños que he mandado esta semana... sería un milagro que me llamaran, o tal vez es que están borrachos el jurado, o el jamón que les mandé, esta vez, si estaba rico.
EliminarBesos