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20 de julio de 2026

La siega del deseo.







Estás en casa de la bruja de la colina. Hechizado, miras sus ojos tras una verruga.
—Dos pelos.
—Toma.
—Tu oreja.
La cortas con su daga como si fuera mantequilla.
—Un ojo, dos dedos, un pie y algo más.
Le das todo y once o doce dientes.
Lo ves mezclarse con el éter.
—El caldero sabe. Toma un trago. Di tu deseo y se cumplirá.
No puedes hablar, le has dado también tu lengua y parte del cerebro. Bebes. Te conviertes en nada. Una nada que recuerda cuando mataste a tu hermana pequeña. Tu deseo.

6 de diciembre de 2016

Acuarelas del Edén (REC)

De un certero bocado, le arrebató el pincel que sujetaba con sus finos dedos. La “vaca comepinceles”, como a ella le gustaba llamar, se escondió tras unas rocas para rumiar en paz. Los pájaros, que se habían escapado del lienzo, posaban plácidamente sobre las manecillas del reloj de pared; miraban absortos a la pequeña que volvía a sacar otro pincel de detrás de su oreja. Pintó otra vez unas nubes azules y un sol dorado que las mariposas habían borrado antes. La serpiente, que estaba enroscada en la rama del árbol, le ofreció una manzana a la niña. Pero Evita ya tenía la lección bien aprendida.

9 de junio de 2015

Confesionario. (REC)



Salió, sigilosa, a estirar las piernas; tanto que con la izquierda volcó el cáliz haciendo que las beatas, que habían plegado sus orejas sobre el confesionario, saltaran sobre el altar y lamieran, lascivamente, con sus lenguas bífidas, la Sangre de Cristo; tanto que con la derecha tocó la campana repiqueteando sábado de Gloria. Después la joven volvió a entrar en el confesionario, con todos esos fluidos ajenos a ella deslizándose por sus tiernos muslos. Y esta vez sí, confesó su pecado.

6 de noviembre de 2014

El barbero de Caronte (REC 3/3)


El muñeco fue el primero en cerrar los ojos. Después la chica que tenía tatuada en mi hombro. Intenté cerrarlos yo también, pero ya no tenía párpados. El barbero me los había cortado con la navaja que ahora deslizaba por su lengua. Desvié la mirada. Entonces se abalanzó sobre mí y empezó a cortarme la oreja mientras hundía su lengua dentro. Me desperté envuelto en lo que en principio parecía sudor. En una mano tenía los dos párpados y en la otra mi oreja. El muñeco y la chica del tatuaje abandonaron el cubículo cogidos de la mano del barbero que no aceptó como pago dos monedas de plata.

11 de agosto de 2014

Su primera vez (ENTC)

Mi participación en el mes de agosto en ENTC: Bajo la luna llena


Hago balance de su primer año de vida y no puedo evitar que se me escape una lágrima. Recuerdo su primer llanto, justo al nacer; me la dieron envuelta en una manta y mi beso en su frente la calmó. Su primer ruidito de satisfacción tras dormir una noche entera. Su primera risa. Me acuerdo la primera vez que se dio cuenta de que tenía un papá y una mamá; nos miraba con una sonrisa de oreja a oreja, hasta que volvió a engancharse a tu pecho. Cuando dijo su primera palabra. Recuerdo también la primera vez que observó el cielo y vio pasar una nube blanca, redonda; la vi reflejada en sus ojos cristalinos. Han sido tantas cosas su primera vez... Aunque de lo más orgulloso que estoy es de su primera vez que miró a la luna llena; de su primer aullido.