Inmediatamente pedí que cerraran la tapa del ataúd; alguien había profanado mi descanso eterno. Pero nadie respondió. Quizás una ráfaga de viento la había arrancado de cuajo. Me incorporé y vi que todo era desolación. No había nada. Era como estar navegando por una página en blanco. Incluso el ataúd había desaparecido. Todo era luz, sin materia, sin energía. Todo parecía envolver mis pensamientos. Entonces empecé a pensar en algo que pronto se materializó ante mis narices: una taza de café. Y luego todo se comprimió; y estalló. Y se formó un nuevo universo. Un universo compuesto por café, por tazas y cucharillas que hacían girar mi existencia.

Qué buena forma de recrear el mundo, un nuevo comienzo...
ResponderEliminarBesos Henry.
Es lo que suele pasar todas las mañanas :D
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Un imaginario aderezado por buenos cafés!!
ResponderEliminarMe gusta por las imagenes potentes que has recreado.
Un abrazo y FELIZ AÑO!!!
Gracias Laura. Espero que por las mañanas no sientas lo que este individuo siente antes de tomarse su café en el bar.
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Fantástica puesta en escena. Me encantó. Saludos.
ResponderEliminarMuchas gracias Eduardo.
EliminarSaludos
Es posible que se materialice en cualquier cosa. Es el big bang y un buen comienzo con cafè....
ResponderEliminarUn abrazo.
Cualquier cosa es válida por las mañanas.
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