8 de Diciembre de 1980, una fecha que
pronto olvidaría cuando del mar salió una sirena, que en vez de
susurrarme una hipnótica canción, me arrastró al fondo del abismo
donde me depositó plácidamente junto al cuerpo sin vida de mi
futuro hijo. En la orilla de la playa, un cangrejo desdibujaba unas
huellas que nunca debieron de existir. Entonces comenzó a nevar
endulzando la espuma de las olas del mar que iban rompiendo poco a
poco el endeble castillo de arena que antes había imaginado.

Puedo asegurarte que tu blog, tus textos, no dejan indiferente.
ResponderEliminarMuchas gracias. A ver si los problemas de salud los voy resolviendo y sigo dando caña al blog
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