8 de abril de 2026

Mírame a los ojos de verdad


Mi frente pegada a la suya, Mi mano en su rostro, la suya también. Mi corazón no late a su ritmo, por más que deje de respirar, mi aliento lo desincroniza. Su boca me dice cosas bonitas, pero sus labios dicen otra cosa. Mis dedos siguen desnudos mientras rozan su piel. Los suyos vestidos por otras manos. Me quito las gafas de sol y le digo que me mire.

Me alejo de él. Y sigue con los ojos abiertos y la mano suspendida en el aire. Su cuerpo convertido en piedra quedará para la eternidad

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