En la plaza del pueblo de mis abuelos un baile que termina sin charanga. En el castillo fuegos artificiales tapados por las nubes. En la arena de la plaza sangre. En las sábanas de mi hermana mayor lágrimas. En la casa del alcalde una madre que espera. En la cuneta de “la curva del peral” mi himen roto. En el coche, con las luces apagadas, el novio de mi hermana fumando un cigarro. Y no sé que más contar del final de fiestas del verano del 72. ¿Acaso hubo fiestas? ¿o acaso hubo final?
