En la plaza del pueblo de mis abuelos un baile que termina sin charanga. En el castillo fuegos artificiales tapados por las nubes. En la arena de la plaza sangre. En las sábanas de mi hermana mayor lágrimas. En la casa del alcalde una madre que espera. En la cuneta de “la curva del peral” mi himen roto. En el coche, con las luces apagadas, el novio de mi hermana fumando un cigarro. Y no sé que más contar del final de fiestas del verano del 72. ¿Acaso hubo fiestas? ¿o acaso hubo final?
Garbancito es un ser pequeñito, el cual un día se escondió en una lechuga para poder así devorar, poco a poco por dentro, a la vaca que se lo tragara. En su última hazaña perdió su pequeña libreta. Por lo poco que he podido leer y entender, entre sus múltiples aficiones está la de escribir microrrelatos.
Mostrando entradas con la etiqueta baile. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta baile. Mostrar todas las entradas
12 de agosto de 2013
3 de mayo de 2013
Baile fin de curso del 72 (REC I)
Disfrazado de vendedora de manzanas se presentó Carlos en el baile de fin de curso. Juan (el Matón), Pedro (la Nenaza), Antonio (el Soplón) y Luis (el profesor Bacterio) pecaron.
También mandé esta semana estos microrelatos:
http://lalibretadegarbancito.blogspot.com.es/2013/05/estallidos-rec-iv.html
http://lalibretadegarbancito.blogspot.com.es/2013/05/vendedores-de-almas-rec-iii.html
http://lalibretadegarbancito.blogspot.com.es/2013/05/favores-de-un-brujo-rec-ii.html
También mandé esta semana estos microrelatos:
http://lalibretadegarbancito.blogspot.com.es/2013/05/estallidos-rec-iv.html
http://lalibretadegarbancito.blogspot.com.es/2013/05/vendedores-de-almas-rec-iii.html
http://lalibretadegarbancito.blogspot.com.es/2013/05/favores-de-un-brujo-rec-ii.html
Etiquetas:
baile,
cadena ser,
manzana,
pecar
Favores de un brujo (REC II)
Disfrazado de vendedora de manzanas el brujo apareció. Ella se dejó hechizar con la condición de que cada 25 años se pudiera despertar y bailar toda una noche con su príncipe azul. El brujo aceptó y le ofreció la manzana envenenada.
Cada 25 años, como él había prometido, su príncipe azul aparecía, la besaba y bailaban toda la noche. El primer baile fue espectacular. El segundo correcto. El tercero preocupante. El cuarto aterrador. El quito apocalíptico. En el décimo tuvo que pedir otro favor al brujo para ver si podía incinerar esos huesos que cada 25 años venían, la besaba y bailaban con ella.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


