-¿Qué hace ahí fuera Lucas arañando la ventana?
-¿Qué estás diciendo Carlitos? –dijo su madre mirándole por
encima de las gafas de sol.
-¡Nada nada nada! –contestó Carlitos dándose la vuelta
bruscamente en el asiento y haciendo caso al ademán de Lucas rogando silencio.
Cuando se detuvieron al final del largo camino de cipreses,
Carlitos volvió a mirar hacia atrás devolviéndole el gesto de silencio. Y
entonces, tras reanudar la marcha, dibujó con el dedo una gran sonrisa en la empañada
ventana trasera.
