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25 de octubre de 2016

Reflejos (REC)


Al otro lado de la ventana vive un tipo bien arreglado, con la mirada puesta en mí y con una inquietante sonrisa en su rostro. La única diferencia entre nosotros es que él irá a trabajar y yo a por el quinto ciclo de quimioterapia. Añoro aquel día en el lago en el que era yo el reflejo en el agua. Desde entonces busco cualquier reflejo mio en cualquier sitio que se atreva a intercambiarse, sobre todo el del espejo del baño, que siempre se limita a decir que tengo buena cara. Los días pasan y, mientras yo me apago, mi reflejo no deja de brillar.

5 de abril de 2016

Atrapado bajo las sábanas (REC 1/2)

Deja unos puntos suspensivos colgados de unos hilos del techo de su dormitorio. Unas moscas revolotean entre ellos mientras una maraña de algodones empapados de sangre se arremolinan bajo la cama. La suave brisa que se escapa por la ventana despierta a unos gorriones que espantados huyen hacia el prado. Aún no ha amanecido y el teléfono no para de sonar. Acaricia su cuerpo desnudo infectado de ojos abiertos que no dudan en parpadear al contacto de sus huesudas manos. El búho que lo mira indiferente, desde los dedos de sus pies, salta sobre su húmeda boca y le deja suavemente una nueva jeringuilla.

4 de abril de 2014

Lágrimas en las ventanas (REC 2/2)

Luego cruzó el pasillo, bajó al sótano y mató al prisionero. Después se durmió pensando que mamá  ya no tendría que secar más los cristales de las ventanas. Por la mañana se lo contaría, que ya no había prisionero, que ya no serían necesarias más sesiones de quimio.

4 de enero de 2013

Inseparables (REC II)



-¿Qué hace ahí fuera Lucas arañando la ventana?
-¿Qué estás diciendo Carlitos? –dijo su madre mirándole por encima de las gafas de sol.
-¡Nada nada nada! –contestó Carlitos dándose la vuelta bruscamente en el asiento y haciendo caso al ademán de Lucas rogando silencio.
Cuando se detuvieron al final del largo camino de cipreses, Carlitos volvió a mirar hacia atrás devolviéndole el gesto de silencio. Y entonces, tras reanudar la marcha, dibujó con el dedo una gran sonrisa en la empañada ventana trasera.

17 de mayo de 2012

Ha dejado de quererme (REC II)

Y al otro lado de la ventana, nada de nada. Me pongo nerviosa, ¡no hay nada! Picoteo el alféizar en busca de alguna migaja que haya podido dejar olvidada el día anterior, pero nada. Meneo la cabeza; vuelvo a mirar por un lado, por el otro... nada. Tengo hambre y arrullo quejicosa, enfadada, indignada... ¡ya es hora de comer!  Picoteo el cristal porfiadamente. Consigo verla; está sentada, donde siempre, con su cuenco de sopa y sus... ¡mis trocitos de pan! No aguanto esta situación. Ella permanece sentada impasible, con el televisor encendido. No la veo con ganas. Su mano está agarrando fuerte la cuchara, la cuchara que ya no tiembla.

Indicios (REC I)


Y al otro lado de la ventana, nada de nada. Tan solo un geranio seco y otros tiestos vacíos. No había ninguna pista, ni dentro... ni fuera. Era como si la casa se la hubiera tragado, o como si el televisor que encontramos encendido la hubiera absorbido. Volví a coger las notas que tomó mi ayudante: Puerta cerrada por dentro, con cadena; persianas y ventanas cerradas a cal y canto; filete de lomo en el microondas con la opción de descongelado programada; el periódico del día sobre la mesa... Todo normal, muy normal... excepto esa fumante sombra silueteada sobre el suelo que no para de seguirnos; coqueteando, insinuándose.