Tenía pensado quedarme en Cubelles pero terminé en Vilanova i la Geltrú, en el antiguo piso de mis suegros. Así el viaje del Sabado a Barberà del Vallès sería más corto.
Nada más llegar y abrir la puerta me encontré en el suelo una orden judicial. Pensé en qué había pasado, en qué líos se estaban metiendo mis suegros… ¿Se habrían confundido de puerta? No. Pero era para un antiguo inquilino, un policía corrupto.
Me recorrí el piso entero e intenté que me viniera a la mente los buenos momentos que allí pasé con la que ahora es mi mujer, pero al estar totalmente reformado, apenas me vino algún recuerdo.
Al abrir la última habitación me encontré con un bulto que bien podría ser un cuerpo liado en una manta y envuelto en bolsas de plástico. Le di un puntapié. Tal vez podría estar vivo todavía. Pero no reaccionó.
Cené un poco de tortilla y algunas cascarujas en una mesa improvisada en medio del salón. El posible cadáver envuelto en plásticos me hizo la digestión más pesada.
Antes de irme a la cama miré por la ventana y vi la estación en la que a la mañana siguiente tendría que coger un tren hacia Barberà del Vallès.
Me quité la ropa y me metí entre las frías sábanas. Me dormí pensando en el mañana, y como no, en la rubia
Caí en un profundo sueño. Todo era confuso. Un viaje de tren
Un desayuno en una microbiblioteca. (que raro, desayunar en una biblioteca... y además micro)
Allí había gente extraña que se desdibujaba, aunque tenía la sensación de que compartían mis mismos gustos.
Objetos inanimados que se trasformaban en palabras.
Alguien interpretando nuestra mente, sí, nuestra mente. Porque en mi sueño formaba parte de algo despojado y ese algo tenía pensamientos, letras, palabras, frases...
Me desperté sobresaltado. No sabía cuanto había dormido. Miré el reloj y había pasado un día entero. Pensé en el cadaver de la otra habitación y de que alguien me podía haber drogado para posteriormente matarme. ¿Pero quién? Miré hacia la izquierda y allí estaba mi sueño.
Me incorporé y vi sobre la repisa del cabecero de la cama una extraña libreta.
La abrí, y entonces comprendí todo lo que había ocurrido mientras dormía.
Esto fue lo que allí ocurrió. Los que estuvieron en mi sueño saben lo que pasó. Los que no estuvieron les invito a soñar conmigo. Quizás mañana. Quién sabe dónde...¿en un microrrelato? Quizás.













