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26 de mayo de 2014

Micro tuneado


Este fue mi micro tuneado, o mejor dicho, despojo tuneado, porque consta de la frase de inicio desde que nació mi niña. Las frases de inicio están en negrita. Algunas las he tenido que modificar para que cuadre un poco el texto. Como veréis, no tiene mucho sentido. 
En el sorteo se llevó mi microtuneado Laura Garrido. Un placer que fuera ella el que lo tiene en su poder.
Aquí os dejo el texto: 


Solo ceniza.

La lluvia de fuego lentamente devoró la ciudad. Nos lamentamos, hipócritas, de no haberlo visto venir. La impía lluvia borró la rayuela también. Entonces regresé al cielo y deseé que tuviera buen turno al hombre que me abrió la puerta. Crucé el pasillo, bajé al sótano y maté al prisionero. “La vergüenza que nos ganamos aquella noche, en cambio, nos acompañaría para siempre” me dijo mientras su vida se apagaba entre mis manos. “Tiene nuestros mismos ojos” terminó diciendo. Escuché ruido arriba, tanto visitante inesperado podría descubrirme. Llevé su cadáver al trastero, junto al proyector de cine, el barco pirata y la nave espacial. Me teletrasporté a casa y vi que había brotado, en medio del huerto, un imponente piano de cola. Grité a mi mujer, que estaba en la cocina, que porqué había descuidado los riegos en mi ausencia. Ella suspiró profundamente y retiró  dos cubiertos, como hacía siempre que le gritaba, pero esta vez, ella lloró. Yo le supliqué perdón porque no quería que tontamente acabase pangándome un tiro; a ella le gustaba siempre amenazarme con la escopeta. Entonces me acordé de la primera vez que la conocí; le dije que tenía naricilla respingona y un cuerpazo de escándalo. Ella quiso ser la mujer que iba en coche a mi lado para siempre. Le pedí que hiciéramos el amor en ese instante. Ella me dijo que quizás mañana, su conciencia no podría soportarlo. Se durmió soñando que ella también podía volar. Papá, ¿tú no tienes frío? Me dijo entre sueños. Yo sonreí y pensé que esta era una cosa de la que no se debía contar a nadie, como cuando mi padre cerraba la tapa del contenedor para meter todos los cadáveres calcinados. Si, papá, ¿y esa?. De esa es de la que tú no quieres hablar. Mi mujer aprovechó mi descuido y disparó a bocajarro, y todo volvió a empezar. Érase una vez… a grandes zancadas sobre las olas.

19 de mayo de 2014

Crónica de la IV Microquedada Barcelona-Barberà

Tenía pensado quedarme en Cubelles pero terminé en Vilanova i la Geltrú, en el antiguo piso de mis suegros. Así el viaje del Sabado a Barberà del Vallès sería más corto.

Nada más llegar y abrir la puerta me encontré en el suelo una orden judicial. Pensé en qué había pasado, en qué líos se estaban metiendo mis suegros… ¿Se habrían confundido de puerta? No. Pero era para un antiguo inquilino, un policía corrupto. 


Me recorrí el piso entero e intenté que me viniera a la mente los buenos momentos que allí pasé con la que ahora es mi mujer, pero al estar totalmente reformado, apenas me vino algún recuerdo.

Al abrir la última habitación me encontré con un bulto que bien podría ser un cuerpo liado en una manta y envuelto en bolsas de plástico. Le di un puntapié. Tal vez podría estar vivo todavía. Pero no reaccionó.

Cené un poco de tortilla y algunas cascarujas en una mesa improvisada en medio del salón. El posible cadáver envuelto en plásticos me hizo la digestión más pesada.

Antes de irme a la cama miré por la ventana y vi la estación en la que a la mañana siguiente tendría que coger un tren hacia Barberà del Vallès. 

Me quité la ropa y me metí entre las frías sábanas. Me dormí pensando en el mañana, y como no, en la rubia

Caí en un profundo sueño. Todo era confuso. Un viaje de tren

Un desayuno en una microbiblioteca. (que raro, desayunar en una biblioteca... y además micro)

Allí había gente extraña que se desdibujaba, aunque tenía la sensación de que compartían mis mismos gustos.



Objetos inanimados que se trasformaban en palabras. 

Alguien interpretando nuestra mente, sí, nuestra mente. Porque en mi sueño formaba parte de algo despojado y ese algo tenía pensamientos, letras, palabras, frases...

Me desperté sobresaltado. No sabía cuanto había dormido. Miré el reloj y había pasado un día entero. Pensé en el cadaver de la otra habitación y de que alguien me podía haber drogado para posteriormente matarme. ¿Pero quién? Miré hacia la izquierda y allí estaba mi sueño.
.

Me incorporé y vi sobre la repisa del cabecero de la cama una extraña libreta.
La abrí, y entonces comprendí todo lo que había ocurrido mientras dormía.

Esto fue lo que allí ocurrió. Los que estuvieron en mi sueño saben lo que pasó. Los que no estuvieron les invito a soñar conmigo. Quizás mañana. Quién sabe dónde...¿en un microrrelato? Quizás.

16 de mayo de 2014

IV Microquedada Barberà del Vallès

Ya estoy de camino para asistir a la IV microquedada en Barberá del Vallés.

Y para la presentación del libro "Despojos del REC"