El Tribunal apreció cierta rigidez en su mirada cuando la supuesta víctima se materializó en medio del estrado. El juez la llamó a declarar. El abogado defensor protestó. “¿Cómo podía presentarse así, sin más, ante el Tribunal? ¡Tan solo llevaba dos días fallecida!” Pero el juez le denegó la venia. El acusado palideció. Estaba perdido. Sabía que la venta de aquella alma no había sido ejecutada con el procedimiento estándar; incluso había falsificado la firma del mismísimo Satanás. Se le vino el cielo encima. Fue entonces cuando el juez le guiñó un ojo, el izquierdo, el de siempre.
Garbancito es un ser pequeñito, el cual un día se escondió en una lechuga para poder así devorar, poco a poco por dentro, a la vaca que se lo tragara. En su última hazaña perdió su pequeña libreta. Por lo poco que he podido leer y entender, entre sus múltiples aficiones está la de escribir microrrelatos.
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24 de mayo de 2013
Tribunal de injusticia. (REC)
El Tribunal apreció cierta rigidez en su mirada cuando la supuesta víctima se materializó en medio del estrado. El juez la llamó a declarar. El abogado defensor protestó. “¿Cómo podía presentarse así, sin más, ante el Tribunal? ¡Tan solo llevaba dos días fallecida!” Pero el juez le denegó la venia. El acusado palideció. Estaba perdido. Sabía que la venta de aquella alma no había sido ejecutada con el procedimiento estándar; incluso había falsificado la firma del mismísimo Satanás. Se le vino el cielo encima. Fue entonces cuando el juez le guiñó un ojo, el izquierdo, el de siempre.
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