Todo estaba dibujado en la pequeña libreta gris que llevaba en el bolsillo de su pantalón. Los pétalos rojos que le dejaba en el pupitre; las palomas que asustaba en el parque para que formasen un corazón en el cielo; las miradas que se cruzaban en los pasillos; las palabras que le susurraba cuando no estaba; sus pecas; los besos que aún no le había dado; sus sueños; el despertador a las 8:15; los cada 28 días; las alianzas; el bisturí con el que abriría su corazón; la vitrina donde lo custodiaría... Estaba dispuesto a todo para llegar a la última hoja de la libreta y escribir así una bonita historia de amor.
Garbancito es un ser pequeñito, el cual un día se escondió en una lechuga para poder así devorar, poco a poco por dentro, a la vaca que se lo tragara. En su última hazaña perdió su pequeña libreta. Por lo poco que he podido leer y entender, entre sus múltiples aficiones está la de escribir microrrelatos.
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24 de marzo de 2015
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