La intención de seguir siendo solo amigos bloqueó mi sistema central. Mis circuitos internos se sobrecalentaron provocando un borrado parcial de mi memoria flotante. Por eso desconecté el interfaz gráfico y él se quedó a oscuras. Amenacé también con cortarle el suministro eléctrico a su marcapasos, pero no fui capaz; en cambio aceleré su pulso hasta simular un orgasmo. Eso le gustó, aunque insistió en seguir siendo solo amigos. Sospeché de un virus, por lo que abandoné temporalmente su cuerpo. Entonces comprobé que alguien le había sustraído su tarjeta de simulación de amor y que su mano estaba agarrada a otra mano que no era suya.
