Todos los cuentos se vaciaron de personajes; los cinco lobitos salieron de detrás de la escoba; el coco se quitó los dientes y se desvaneció; el hombre del saco se encogió de hombros y se marchó cabizbajo. Extrañas criaturas empezaron a invadir la habitación. Entonces me acerqué al ser que estaba acunando Elisa. No tenía labios, pero parecía sonreírme. Fui a acariciarle el pelo y me arrancó un dedo.
Garbancito es un ser pequeñito, el cual un día se escondió en una lechuga para poder así devorar, poco a poco por dentro, a la vaca que se lo tragara. En su última hazaña perdió su pequeña libreta. Por lo poco que he podido leer y entender, entre sus múltiples aficiones está la de escribir microrrelatos.
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12 de marzo de 2014
Adiós cinco lobitos, adiós (REC)
Nuestros mismos ojos nos están engañando cariño. Lo que tienes en brazos no es nuestro bebé. Ni siquiera lo has cogido de la cuna. Apareció arrastrándose por el suelo y trepó hasta tus regazos.
Todos los cuentos se vaciaron de personajes; los cinco lobitos salieron de detrás de la escoba; el coco se quitó los dientes y se desvaneció; el hombre del saco se encogió de hombros y se marchó cabizbajo. Extrañas criaturas empezaron a invadir la habitación. Entonces me acerqué al ser que estaba acunando Elisa. No tenía labios, pero parecía sonreírme. Fui a acariciarle el pelo y me arrancó un dedo.
Todos los cuentos se vaciaron de personajes; los cinco lobitos salieron de detrás de la escoba; el coco se quitó los dientes y se desvaneció; el hombre del saco se encogió de hombros y se marchó cabizbajo. Extrañas criaturas empezaron a invadir la habitación. Entonces me acerqué al ser que estaba acunando Elisa. No tenía labios, pero parecía sonreírme. Fui a acariciarle el pelo y me arrancó un dedo.
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