-Yo la abrazaré bien fuerte y me la llevaré conmigo.
-Yo besaré sus carnosos y azulados labios, y tocaré su pelo ondulado.
-Madre estará orgullosa de nosotras.
-Sí, hace tiempo que no hacemos naufragar a un barco.
-¿Pensáis que sigue viva? Sus pupilas aún no están dilatadas, y de su nariz brotan burbujitas de aire.
-Deberíamos dejar que llegase al fondo del mar. Desde allí será más fácil hacerla nuestra.
-Recordar que madre sólo nos deja tocar los cuerpos cuando estén muertos. Si lo hacemos antes, la convertiríamos en una de nosotras, y tendríamos que compartir nuestras cosas con ella. Además, ella no quiere ser abuela todavía.
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