1 de diciembre de 2011

Perdido

Por fin quietas. Todas las personas que por allí deambulaban pararon y miraron hacia arriba. Ahora por fin era el centro de atención. No entendía muy bien lo que decían. Agitaban sus brazos, pero apenas lograba entender una palabra. Intuía que algunos querían que retrocediera, pero otros insistían en que saltara. Varios cogieron sus móviles y empezaron a grabarme. Toda aquella situación me puso muy nervioso y apunto estuve de resbalar y caer. Al rato todos se marcharon, menos una mujer y su niño pequeño. Llegaron los bomberos, y con su gran escalera alzaron al chico, que me estrujó entre sus brazos.

2 comentarios:

  1. Es bonito tener un padre bombero, para un niño. Sea bombero el que está arriba o el que poner la escalera.

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  2. Bueno... es un gatito el que está arriba... o su padre... aunque prefiero el gatito.

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