El pie izquierdo no me quería hacer ni caso, por más que intentaba encajarlo en mi tobillo, siempre terminaba cayéndose. Unos fríos dedos golpearon mi hombro por la espalda. Sobresaltado, giré mi cuello y comprobé que era un esquelético hombre que me indicaba con sus finos y alargados dedos, que aquel pie era suyo. Al dárselo, intuí un gesto de agradecimiento en su vasta mandíbula. Cuando retomó su camino, comprobé que a él le faltaba todo el brazo derecho. A mí sin embargo, aparte del pie izquierdo, sólo tenía que encontrar algunas costillas y el parietal derecho. Me quedaba poco para ganar aquel concurso, y poder recuperar mi alma.
Complicada tarea :)
ResponderEliminar¿Qué le esperará a nuestro amigo después? ...
ResponderEliminarHola Henry ¡qué de rato sin pasarme por aquí!. Excelente micro, muy al estilo del que ha ganado esta semana. Me gusta, Henry. Un besote.
ResponderEliminarGracias Laura.
ResponderEliminarLa verdad es que el micro ganador era espeluznante... dificil ganarle.