13 de febrero de 2012

Premonición

Una lágrima que recorre el fino rostro de porcelana titila en la mejilla de la niña. Cristina, su madre, sentada frente a ella, a la luz de una vela, termina de pintarse las uñas de los pies puestos sobre la mesa. El padre, tras fumar un cigarro, vuelve a entrar en la caravana, y, sin mediar palabra, mientras se aprieta el vendaje de sus manos, hace levantar a Cristina, aún con los algodones entre los dedos de los pies. Al salir, él cubre con una manta el cuerpo casi desnudo de ella. Tras avanzar unos metros por la arena, y, antes de entrar en la carpa, Cristina se gira para mirar la débil silueta de su hija tras la ventana de la caravana. La niña, con la frente apoyada en el frío cristal, se quita la mascarilla con la mano escayolada, para intentar trasmitir a su madre sus mejores deseos, como cada noche antes de la función. Pero el último parpadeo de la vela apaga cualquier intento de evitar el contagio de su premonición.

2 comentarios:

  1. A veces las premoniciones se cumplen porque estamos tan convencidos de que algo pasará, que finalmente pasa; es como si nosotros escogiésemos el camino para que se cumpla lo que pensamos.

    Besos!
    Quejica

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    Respuestas
    1. Yo creo que no nos damos cuenta de lo que va a pasar. Debe de haber pequeñas cosas que se nos escapan. Mi gata, por ejemplo, sabe perfectamente cuando la vamos a dejar en casa encerrada por tu tiempo, por más que se intentemos disimular ella lo sabe, incluso aunque nos vayamos con el pijama puesto.

      Besos

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