7 de marzo de 2014

Mala Hierba (REC 2/3)


Tanto visitante inesperado llevando flores a mi tumba me estremece el alma. No lo entiendo. Yo era una persona huraña, solitaria, sin familiares, sin amigos... Todo es muy extraño. Tal vez se han confundido de sepultura. Pero todos claman mi nombre. Me fijo mejor en las flores; son cardos borriqueros. Mi nombre se convierte en un balido. Las personas ya no son personas; son borregos; borregos blancos y negros. Miles de cagarrutas cubren mi cuerpo. Y allí me quedo tirado, en el camino por el que ya nunca nadie pasa.

6 comentarios:

  1. El no descanso eterno Henry, muy bueno.

    Saludos.

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  2. Alguna gente ensalza a las personas después de muertas, en mi opinión, si eran gilipollas lo eran y la muerte no cambia nada. Un besiño!

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    1. Para nada dejan de serlo, por más que nos lo quieran hacer creer el día de su muerte.
      Besos

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  3. Sigo leyendo tus micro relatos que son muy buenos!

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    1. Grcias Ivan. Yo aquí sigo escribiendolos.
      Un saludo

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