Hasta chocarse contra una pila de maderos no vio hasta donde había conseguido llegar. Por fin podría terminar la última fase de su tesis y volver a casa. Pronto se encontraría con el leñador.
Después de entrevistarlo tendidamente, le preguntó si podía indicarle cuál era el camino de regreso, pero él lo desconocía. El leñador habló de alguien que podía ayudarle, él lo sabía todo. Sólo tenía que seguir aquel sendero de baldosas amarillas.

