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24 de marzo de 2026

Labios impregados de vacio

 



Algo semejante a un alegre parpadeo colectivo apareció entre las nubes. Bajaron como cascadas de zancos morbosos con olor a ginebra. Se posaron en los dedos de los árboles ajenos a su propósito. Aquello cayó entre las piernas de las vírgenes que pintaban el olor de la gasolina. La bruja del bosque de las hadas sacudió una cerilla de fresa y el olor prendió las cáscaras de nuez. Ojos en llamas lloraron zumo de limón. Y aquel coctel flameado entró por sus gruesos labios carmín. 
—¿Te pongo otro, guapa? —dijo el camarero escupiendo proyectiles de anís mientras miraba a la joven perdida de pestañas de miel eterna

6 de diciembre de 2016

Acuarelas del Edén (REC)

De un certero bocado, le arrebató el pincel que sujetaba con sus finos dedos. La “vaca comepinceles”, como a ella le gustaba llamar, se escondió tras unas rocas para rumiar en paz. Los pájaros, que se habían escapado del lienzo, posaban plácidamente sobre las manecillas del reloj de pared; miraban absortos a la pequeña que volvía a sacar otro pincel de detrás de su oreja. Pintó otra vez unas nubes azules y un sol dorado que las mariposas habían borrado antes. La serpiente, que estaba enroscada en la rama del árbol, le ofreció una manzana a la niña. Pero Evita ya tenía la lección bien aprendida.

9 de noviembre de 2016

Puzles (REC)

Sigo observando mi trocito de cielo que encontró el niño de gafas verdes cuando cayó al suelo del parque junto a las hojas de mi árbol preferido. Lo tiene envuelto en su roída bufanda azul. Por las noches lo pone bajo su almohada y sueña que es Superman. Yo es cuando intento recuperarlo, pero el pánico se apodera de él al ver mis largas y escuálidas manos acercándose a su rostro. Creo que un día de estos optaré por arrancar un pedacito del niño para rellenar el hueco que tanto añoro y volver a soñar con un mundo puro.

22 de noviembre de 2012

Desconexión(REC)


Déjala a ella que sea pájaro; siempre ha querido volar y liberarse de su prisión. Déjala que sea ardilla; que salte de árbol en árbol, y pueda jugar. Déjala que sea delfín; nunca ha visto el mar. Déjala que sea leopardo; que corra veloz. Déjala que sea poni; su animal favorito. Dale un capricho, sé que le gustan. Acógela en tus brazos, que se reúna pronto con su madre, que no sienta dolor, que no sufra, que cuando la desconecten... sea por fin feliz.

27 de septiembre de 2012

Transgénicos (Rec I)


Hasta chocarse contra una pila de maderos no vieron a donde habían llegado. Los cinco se quedaron asombrados al ver tan semejante montaña de madera. El mayor de todos le quitó el intertempomatrón al más gordito; se echó las manos a la cabeza.
-¿Qué has hecho idiota? ¿Qué botón has pulsado?
-¡Yo no he tocado nada!, se ha puesto en funcionamiento él solito. ¡Se habrá estropeado!
-Como se entere padre nos va a zurrar... ¡No chupes eso peque, son cadáveres de árboles!
-¿Qué son árboles?
-Los arboles fueron los últimos seres del reino vegetal que se extinguieron... pueden contagiarnos.


17 de abril de 2012

El sueño del árbol. (Finalista TripeC)


Imagen de Juan Luis López Anaya.
Se puede ver en su blog:


   Veo agua, mucha agua; me rodea. Parece un mar, ¿de lágrimas?, no sé.
   Una sirena trepa por mi cuerpo; se posa en un extremo. Está húmeda. Seca sus cabellos al viento. Llora. Sus lágrimas hacen crecer margaritas sobre mi piel. Son de pétalos, de todos los colores. Miro como las coge. Las deshoja: “Me quiere, no me quiere…”. ¿Será su amor su príncipe azul?
   Un pájaro aparece de la nada; revolotea entre las ramas de mi cabeza. Me está despeinando. Se posa en lo más alto; comienza a comer margaritas. Cada pétalo de color que ingiere, hace cambiar su plumaje: Rojo, amarillo, azul, violeta… otra vez rojo. ¡No!, se comerá todas las margaritas; la sirena no sabrá si le quiere su príncipe azul.
   Se queda sin margaritas la sirena. Se zambulle en el agua de un gran salto. Chapotea. Me salpica. Un pez sale del agua; queda atrapado entre mi ramaje. ¡Qué frío está! ¡No para de moverse! Me hace cosquillas, ¡qué risa!
   ¡Tengo sueño! Doblo mis ramas hacia la almohada. Está calentita, ¡qué gustito! No puedo dejar de pensar en la sirena. ¿Estará en el fondo del mar con su príncipe?
   Me arropo con las sabanas aun sabiendo que, como, cada mañana al despertar, estarán mojadas.

19 de diciembre de 2011

El fruto prohibido.

Adán y Eva escondieron el fruto producido por comer del fruto prohibido. Lo pusieron bajo el árbol de donde Adán comió del fruto que Eva le ofreció. El fruto no dejaba de alimentar al árbol con sus llantos. Más frutos salieron y siguieron comiendo de ellos. Produjeron más frutos por comer de los frutos prohibidos, pero ya no cabían bajo el árbol, por lo que los dejaron libres. Estos frutos también fueron alimentados por los frutos prohibidos. Pronto no cupieron en el Paraíso y decidieron bajar a la Tierra.
Ya en la Tierra… todos se pudrieron.

Finalista en TripeC.

Imagen de: Juan Luis López Anaya    http://dididibujos.blogspot.com/